Por: Universidad CES

Completa: los alimentos deben aportar al organismo todos los nutrientes esenciales, tanto macro como micronutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales).
Equilibrada/Balanceada: los macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos), deben guardar proporción con relación a la energía, con el fin de evitar excesos o déficits, está relacionado directamente con el peso corporal, tener una dieta equilibrada permite evitar el exceso de peso, o en caso contrario, la delgadez.
Suficiente: la alimentación debe satisfacer las exigencias energéticas y de equilibrio del organismo para su adecuado funcionamiento.
Adecuada: La alimentación debe adecuarse a la actividad, la edad, el ambiente, el estado de salud o patología de base y el momento fisiológico por el que esté pasando la persona, un ejemplo de ello es una mujer en estado de gestación.
Variada: ningún grupo de alimentos aporta todos los nutrientes, por lo tanto, se deben incluir todos los grupos de alimentos en cantidad adecuadas. (cereales, raíces, plátanos y tubérculos, frutas y verduras, lácteos, carnes, huevo, leguminosas secas, frutos secos y semillas, grasas y azúcares).
Moderada: en nutrientes que puedan significar un riesgo para la salud: grasa, colesterol, azúcar y sodio son nutrientes asociados a la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles. Es importante planear una alimentación diaria para que los nutrientes no sobrepasen límites establecidos.
Inocua: es aquella que es libre de contaminantes, sustancias tóxicas y otros factores que van en detrimento del estado de salud de quien la consume, para tener una alimentación inocua es importante la higiene.

En resumen, una alimentación saludable es aquella que satisface las necesidades de energía y nutrientes en todas las etapas de la vida considerando el estado fisiológico y velocidad de crecimiento; previene la aparición de enfermedades asociadas con una ingesta deficiente o excesiva.








